Islas Cíes

Tomamos el barco en el Puerto de Vigo, un catamarán que nos llevará hasta la isla de Monte Agudo. Tras una hora de viaje, con unas vistas maravillosas de la ría de Vigo y de las propias Islas Cíes, atracamos en el pequeño embarcadero de la Playa de Rodas, elegida como mejor playa del mundo por el diario británico “The Guardian”.

Desde la playa nos encaminamos hacia el Faro do Peito, dejando la praia Das Figueiras y la Das Margaritas a nuestra derecha, mientras atravesamos un bosque de eucaliptos con algún que otro rebollo hasta llegar al cruce principal de la isla. Desde allí continuamos hasta A Valgada, un pequeño otero sin vegetación, y a continuación una pista nos conduce hacia las faldas del alto de Monte Agudo. En el cruce, el camino de la izquierda nos lleva al observatorio de aves, pero seguimos hacia el faro do Peito descendiendo por una senda. Desde aquí, la mirada se pierde entre los acantilados de la Costa da Vela y el perfil de la isla de Ons. Después de ver el Faro Do Peito, una construcción de 1906, volvemos por el mismo camino para continuar la visita.

Tras volver a la caseta de información, y por el camino de la izquierda cruzamos a la Isla del Faro a través del dique del s. XIX que une ambas islas. El primer contraste paisajístico surge al ver las dunas de la playa de Rodas a la izquierda y un bosque de pinos y eucaliptos a la derecha. Dejamos atrás el camping de Cíes y pasamos por delante del centro de interpretación. A unos 300 m, en el cruce que hay a la altura de la playa de Nosa Señora, comimos en unas mesas que tienen preparadas para los visitantes. Mientras comíamos recibimos el “ataque” de una gaviota que se lanzó como una flecha por nuestros bocadillos aunque no lo consiguió…

Después de comer iniciamos una ascensión sorprendente. A mitad de camino observamos la Pedra da Campá, una roca perforada por los vientos atlánticos cargados de salitre; y nos desviamos 100 m hacia el observatorio de aves, para contemplar las omnipresentes gaviotas patiamarillas (Larus michahellis) y tomar algunas fotos. Las vistas son impresionantes.

De vuelta al sendero principal, la ruta serpentea con una pendiente continua hacia el Faro de Cíes. Podemos ver desde el camino el pequeño faro do Príncipe o Faro da Porta. Al llegar a la cima donde se encuentra el Faro vemos cómo rompen las olas a 175 metros y contemplamos la isla de San Martiño (a la que sólo se puede acceder en barco privado), además de tener una panorámica extraordinaria del archipiélago, la ría de Vigo, la península del Morrazo y el archipiélago de Ons.

Tan sólo nos queda volver sobre nuestros pasos para regresar al puerto. Después de la visita nos queda claro porqué los romanos conocían estas islas como “Las Islas de los Dioses”.

Distancia: 12,5 Km
Tiempo en Movimiento: 3 h 21´
Desnivel: 175 m.
Desnivel acumulado: 325 m.

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